APARTAMENTOS DEL BOSQUE, 1950.

 

 

  

 

Construidos por el Ingeniero Miguel Aldana Mijares en 1950, este edificio, ubicado en la calle José Guadalupe Zuno 2215, está dividido en dos secciones asimétricas. Cada una de ellas tiene una entrada independiente, por medio de dos escaleras que enmarcan los costados del edificio. En estas escaleras las plantas tienen forma de elipse y la altura rebasa los ocho met­ros.

 

 

 

 

 

Los Apartamentos del Bosque hacen esquina con la calle Simón Bolívar, como también la hace un Tabachín que florea en pri­mavera tardía. Durante esa época, reflejos naranjas entran y pintan la escalera en el costado izquierdo del edificio, a través de un ventanal que nace a ras de piso y prolonga hacia el cielo.

 

 

 

Un barandal de metal recorre en bucle la elipse de la escalera. Cuando alguien pisa fuerte, el barandal retumba y expone su eco. Si se acerca el oído a pocos centímetros del metal, se pu­ede percibir una música en tonos graves vibrando durante más de dos segundos.

 

 

Los tonos que permanecen más tiempo reverberando en la elipse de la escalera marcan una curva que comienza en los 125 Hz y cae en los 4,000 Hz, siendo su punto más álgido 800 Hz con 0.87 fracción de segundo.  El sonido de pasos subiendo la escalera tiene un registro de frecuencias de entre 100 Hz a 1,000 Hz. Este rango de frecuencias se ubica en la curva máxima de reverberación en dicho espacio. 

Los habitantes de los cuatro departamentos a los que lleva esta escalera son siete. Considerando un promedio de seis trayectos de subida y bajada por integrante al día, la escalera tendría movimiento promedio de 42 activaciones diarias, y al año serán 15,330 activaciones. En la vida de la escalera, un promedio de 1’057,770 veces alguien ha subido o bajado por sus escalones, dejando una estampa de reverberación que oscila entre los 100 y 1,000 Hz.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

2020 © Ana Paula Santana